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Vendimia Laurent-Perrier en los años 1900 ‘s.
Selección manual de las uvas en Laurent-Perrier en los años 1900’s.
Las uvas llegan al centro principal.
Centro de trasiego en los años 1900’s.
Las bodegas Laurent-Perrier en los años 1900’s.
Equipo de degüelle Laurent-Perrier en los años 1900’s.
Etiquetado manual de las botellas en Laurent-Perrier en los años 1900’s.
Embalaje manual de las botellas en Laurent-Perrier en los años 1900’s.
Tours-sur-Marne – Viñedo clasificado 100% Grand Cru - Pueblo en el que se encuentran las bodegas de la Casa Laurent-Perrier.
Rejillas de la entrada al patio de Laurent-Perrier.
Bienvenidos a Laurent-Perrier.
En el patio central el “Manneken-pis”, regalo de unos amigos belgas, advierte a los visitantes: “Nunca beban agua”.
Vista del viñedo en otoño.
Viñas sin podar en invierno.
Vista del viñedo en invierno.
Las viñas se podan según el método “Cordón royat” hasta finales de marzo.
A mediados de abril aparecen las primeras hojas en las vides.
Las hojas de la vid se abren.
Vista del viñedo en primavera.
En junio empiezan a florecer los racimos.
Durante los últimos 25 años las vides han florecido siempre en torno al 22 de junio.
La vendimia empieza en septiembre, a los 100 días de la floración.
Los racimos se recogen a mano, uno por uno.
Las uvas se llevan al lagar.
Actualmente el prensado se hace en prensas neumáticas.
Mosto resultante del primer prensado.
La primera fermentación (fermentación alcohólica) en cuba de acero inoxidable dura aproximadamente tres semanas.
En la mezcla, se utilizan vinos procedentes de distintos viñedos y vinos de distintos años, definiendo el estilo de la Casa.
Tras el trasiego o tiraje, el vino se embotella. En esta etapa son aún vinos tranquilos, sin rastro de efervescencias.
La segunda fermentación se produce en la botella. A continuación las botellas reposan entre 3 y 9 años en las bodegas.
Algunas botellas reposan en bodegas durante cincuenta años e incluso más.
Lías en la botella tras unos años de envejecimiento.
El encargado de efectuar el removido gira las botellas un cuarto de vuelta para remover las lías y depositarlas en el cuello de la botella.
Una vez recogidas todas las lías en el fondo del cuello de la botella, éste se congela para poder condensarlo en un cubito de hielo.
Al abrir el tapón las lías congeladas y condensadas en el cubito de hielo serán expulsadas de la botella gracias a la presión contenida en ella.
La etapa de la “dosage”consiste en añadir un licor de expedición elaborado con los vinos de reserva, al que se añade azúcar de caña. Permite equilibrar la acidez natural del vino y la cantidad añadida dará lugar al champagne Brut, Seco o Semi-Seco.
Una máquina especial pone el tapón de corcho y el precinto de alambre.
Las botellas son verificadas por última vez para asegurase que el vino esté perfectamente claro. En esta fase, las botellas vuelven a las bodegas durante otros tres meses más.
Transcurridos tres meses se verifican de nuevo las botellas para asegurarse de que no queden lías y a continuación se sacan de las bodegas para etiquetarlas.
Una “etiquetadora” en funcionamiento.
Las botellas ya etiquetadas y listas para ser introducidas en cajas.
Cajas ya colocadas en palés y listas para viajar a los lugares más diversos del mundo.
Para mayor información, póngase en contacto con nosotros.
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El consumo en exceso de alcohol es perjudicial para la salud. Consúmalo con moderación.

